jueves, 22 de enero de 2009

TÉCNICAS PARA TRABAJAR EL CUENTO



El Prefijo Arbitrario: Deformar las palabras para hacerlas productivas. Tiene un contenido serio porque ayuda a los niño a explorar las posibilidades de las palabras.
El Error Creativo: Cambiar alguna palabra, personajes, acciones... del texto original para que los niños creen otras historias.
El Binomio Fantástico: Mediante dos palabras creamos un texto. Es necesario que haya cierta distancia entre las palabras, para que la imaginación se vea obligada a ponerse en marcha y establecer entre ambas un conjunto donde puedan convivir los dos elementos extraños.
Qué Pasaría Si...: La técnica de la hipótesis fantástica es muy sencilla, sólo tenemos que preguntarnos qué pasaría si...
A Equivocar Historias: Sólo tenemos que cambiar alguna parte de la historia.
La Fábula al Revés: Es una variante del anterior, consiste en premeditado y orgánico trastocamiento del tema del cuento.
Ensalada de Fábulas: Mezclar las aventuras de unos cuentos con otros.
Fábulas Plagiadas: Plagiar, obteniendo a partir de una vieja fábula una nueva, introduciendo, más o menos, elementos nuevos que le hacen parcialmente reconocibles, o la trasladen a un terreno totalmente extraño.

CUENTOS POR EDADES

DE 1 A 2 AÑOS
Sus ojitos se abren de par en par cuando le enseñamos en el cuento el dibujo de un niño que se llama ¡igual que él. ¡Qué casualidad! Y además…tiene un perro, un gato, un coche, un tren… ¡como él! Se emociona, intenta decir algo pero…acaba gritando al libro y señalando al mismo tiempo las imágenes que ha reconocido.
Disfruta tanto escuchando cuentos como observando las imágenes del libro. Ofrécele historias que puedan ilustrarse con dibujos familiares y cotidianos. A estos niños se recomienda preséntales historias simples, con argumentos sencillos o historias de animales a los que puedan cuidar y abrazar. Seamos exigentes con las imágenes del libro y con la calidad de la fotografía. Deben ser fácilmente identificables y que den impresión de realidad.


DE 3 A 4 AÑOS
"¿Y por qué se pierden en el bosque? ¿Por qué se comió el pastel? ¿Por qué su mamá se enfada con él?"… los niños comienzan a ser exigentes con los cuentos, con nuestros argumentos y explicaciones. Quieren comprender y no perderse nada. Hay que proporcionarles historias sencillas, afectivas y de acción lineal, que no sean complejas ni excesivamente largas. Las primeras historias que contaremos son aquellas en las que aparecen elementos que le son familiares y que encuentran en su vida habitualmente: nosotros, el perro, el gato, la hormiga, etc. Le interesan los relatos formados por episodios similares a los de su vida cotidiana: levantarse, desayunar, lavarse los dientes, etc.
Los cuentos de animales les fascinan. Estos personajes pueden estar humanizados o no y ser los protagonistas de narraciones reales o ficticias. De todas formas, les encantarán. Repitiendo rimas y nombres formados a partir de juegos de palabras perfeccionará su pronunciación. Además de los cuentos, le fascinará escuchar nuestra versión sobre alguna historia real protagonizada por él mismo en su infancia o por algún miembro de su familia. Contémosle qué sucedió aquel día en que llegó por primera vez al colegio o cuando se cayó a un charco lleno de barro algún integrante del aula de clase…¡La atención está asegurada!


DE 5 A 6 AÑOS

Ahora quieren gigantes, enanos, sirenas, dragones. Ahora castillos, príncipes y princesas, habichuelas mágicas y hadas complacientes. Quieren fantasía y creatividad. Su expresión oral y su comprensión les permiten exigir calidad en sus cuentos, emoción e imaginación. Es el momento de contarle los cuentos de hadas con argumentos sencillos como Blancanieves, Pulgarcito, La reina mora y Las Hadas." Preferencias de los niños durante este periodo:
Cuentos con estructura repetitiva: cada repetición hace que el cuento sea más familiar y reduce en ellos el esfuerzo de atención. La repetición, además, le estimula intelectualmente para seguir sin perderse un encadenamiento de aventuras. Por ejemplo: Rizos de Oro, Cuentos de animales.
Cuentos con elementos familiares: a los niños les cuesta prestar atención durante mucho rato, por eso prefieren una historia que ya conocen antes que un cuento nuevo. Para crear un mundo nuevo la imaginación debe partir de material viejo.
Cuentos de acción rápida: cuanto más rápido se suceden los acontecimientos de la historia más atención nos prestarán al explicarle el cuento.
No te desanimes si al principio se distraen. Empezarán a prestar atención a medida que vayan comprendiendo e interesándose por la trama y las aventuras de los personajes.

DE 6 A 7 AÑOS
Con 6 y 7 años los niños se sienten fascinados por los cuentos de aventuras en los que aparecen héroes. Buscan emoción tanto en el argumento como en la descripción de los personajes. Puedes probar los cuentos de hadas de Grimm y Perrault y aquellos cuentos mágicos que tengan valor moral o que les enseñen los valores importantes de la vida. A esta edad, disfruta con los relatos donde los protagonistas son humanos y donde aparecen personajes secundarios. Empezarán a descubrir que las inquietudes o pequeños problemas que puedan tener también les ocurren a sus personajes favoritos. Es el momento de introducir cuentos que aporten una enseñanza personalizada. Por ejemplo, si dice palabrotas soeces le podemos contar el cuento de un niño que se creía más importante que los demás por decir estas palabras… y así ir desarrollando la historia ejemplificando que, por decir palabrotas, no le prestarán más atención. DE 8 A 12 AÑOS
A partir de los ocho años los niños comienzan a despertar la emoción artística. Les interesa la descripción detallada del relato. Todas aquellas historias emocionantes o que les despierte interés hasta el final, les harán identificarse con los personajes y sentirse parte de la historia.
No olvides que tú juegas un papel muy importante. Tu forma de explicar la historia y de describir los personajes hará que les fascine más o menos el relato. A esta edad es frecuente que el niño pregunte: "¿Esto pasó de verdad?" o "¿Esta historia es verdadera?". Para satisfacerle procura contarle narraciones históricas, científicas o personales (le encantará que le cuentes anécdotas de tu infancia). Tampoco hace falta que abandones la ficción del todo; no todos hemos viajado por los cinco continentes ni nos hemos bañado en los Mares del Sur, pero podemos poner un poco de imaginación a la historia.

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